Tema 31: Movimientos migratorios e integración
Dirección General de la Policía (Ministerio del Interior) · Policía Nacional · Escala Básica, categoría de Policía
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Inmigración. Movimientos migratorios: concepto y causas de las migraciones. Tipos y efectos. Las grandes migraciones a través de la historia. Las migraciones en la actualidad. Integración social: factor esencial de la cohesión social.
Resumen
Concepto. Migrar es desplazarse para cambiar el lugar de residencia habitual. Si el cambio se produce dentro del mismo país, la migración es interior; si se cruza una frontera, es internacional. Desde el país de salida se habla de emigración y desde el de llegada, de inmigración; la diferencia entre inmigrantes y emigrantes de un territorio es su saldo migratorio. A efectos estadísticos, las Naciones Unidas consideran migrante internacional a cualquier persona que ha cambiado su país de residencia, con independencia de su situación legal o del motivo de su desplazamiento. La principal organización intergubernamental en la materia es la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), creada en 1951 y hoy vinculada a la ONU.
Causas. Según las Naciones Unidas, unas personas se desplazan en busca de trabajo u oportunidades económicas, para reunirse con sus familiares o para estudiar; otras huyen de conflictos, persecuciones, del terrorismo o de violaciones graves de los derechos humanos; y otras lo hacen por los efectos del cambio climático, los desastres naturales u otros factores ambientales. Desde el geógrafo Ernst G. Ravenstein («Las leyes de la migración», 1885) y el demógrafo Everett S. Lee («Una teoría de la migración», 1966) se explican combinando factores de expulsión del lugar de origen (pobreza, paro, guerra, persecución) y factores de atracción del lugar de destino (empleo, salarios, libertad, redes familiares), junto con los obstáculos que hay entre ambos (distancia, fronteras, coste del viaje).
Tipos. Según el destino, interiores o internacionales; según la duración, temporales, estacionales (como las campañas agrícolas) o permanentes; según la voluntad, voluntarias o forzosas; según la situación legal, regulares o irregulares; y según quién se desplaza, individuales, familiares o colectivas. Entre las forzosas destaca la de los refugiados: la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (Ginebra, 1951) y su Protocolo de Nueva York (1967) consideran refugiado a quien, por fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera de su país y no puede o no quiere acogerse a su protección. Quien huye sin cruzar una frontera internacional es un desplazado interno, no un refugiado.
Efectos. En el lugar de origen, la emigración alivia el paro y la presión demográfica y genera remesas (el dinero que los emigrantes envían a sus familias), pero se pierde población joven y cualificada («fuga de cerebros»), lo que acelera el envejecimiento y la despoblación. En el de destino, la inmigración aporta mano de obra, rejuvenece la población, sostiene la natalidad y enriquece la diversidad cultural, aunque puede generar tensiones si no hay integración y deja a muchas personas expuestas a la economía sumergida y a la explotación. Para la seguridad pública hay que distinguir dos delitos del Código Penal: la trata de seres humanos (art. 177 bis), que capta o traslada personas con violencia, engaño o abuso de su vulnerabilidad para explotarlas, y la ayuda a la entrada o el tránsito irregular de extranjeros no comunitarios (art. 318 bis), que no es punible cuando solo se busca prestar ayuda humanitaria.
Las grandes migraciones de la historia. La especie humana se extendió desde África por todo el planeta, y América se pobló desde Asia a través de la región de Beringia. En la Antigüedad tardía, los pueblos germánicos se desplazaron hacia el Imperio romano. Desde 1492 comenzó la colonización europea de América, y entre los siglos XVI y XIX la trata atlántica trasladó por la fuerza a millones de africanos esclavizados. Entre mediados del siglo XIX y 1930 se produjo la gran emigración europea hacia América, con decenas de millones de personas, y en el siglo XX las guerras mundiales y sus consecuencias provocaron enormes desplazamientos forzosos. España fue país de emigrantes: hacia América (Argentina, Cuba, México) desde finales del siglo XIX, del campo a las ciudades (Madrid, Barcelona, el País Vasco) en los años cincuenta a setenta, y hacia Europa occidental (Francia, Alemania, Suiza) en los años sesenta. Desde finales del siglo XX se convirtió en país de inmigración.
Las migraciones en la actualidad. Según la División de Población de las Naciones Unidas, en 2024 había casi 304 millones de migrantes internacionales, cifra que casi se ha duplicado desde 1990; son en torno al 3,7 % de la población mundial (el 2,9 % en 1990) y el 48 % son mujeres. ACNUR calcula que a mediados de 2024 había unos 36,9 millones de refugiados en el mundo. En España, según la Estadística Continua de Población del INE (datos provisionales), a 1 de julio de 2026 residían 49.801.559 personas, el valor máximo de la serie histórica; de ellas, 7.437.543 tenían nacionalidad extranjera y 10.291.807 habían nacido en el extranjero (son más porque muchas han adquirido la nacionalidad española). El crecimiento de la población se debió a los nacidos fuera, ya que los nacidos en España disminuyeron, y en ese trimestre las principales nacionalidades de los inmigrantes fueron la colombiana, la venezolana y la marroquí. En el plano internacional, la meta 10.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible pide facilitar una migración ordenada, segura, regular y responsable, y en 2018 se adoptó en Marrakech el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular.
Integración social, factor de cohesión. La integración es un proceso de adaptación mutua, en las dos direcciones, entre las personas inmigrantes y la sociedad que las recibe: los recién llegados se incorporan a la vida económica, social, cultural y política, y la sociedad de acogida les abre en igualdad sus instituciones y servicios. Se suele contraponer al asimilacionismo, que exige abandonar la cultura de origen, y se diferencia del multiculturalismo, en el que los grupos conviven pero separados; la interculturalidad pone el acento en el intercambio y la convivencia. Sin integración aparecen la exclusión, la segregación en barrios y los conflictos; con ella se refuerza la cohesión social, es decir, el sentimiento de pertenencia y de igualdad de oportunidades de todos los que viven en un mismo territorio.
La integración en la Ley Orgánica 4/2000, de derechos y libertades de los extranjeros en España. Su artículo 2 bis fija los principios de la política inmigratoria, que corresponde al Gobierno (art. 149.1.2.ª CE), entre ellos la integración social de los inmigrantes mediante políticas transversales dirigidas a toda la ciudadanía, la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, la no discriminación, la lucha contra la inmigración irregular y la persecución de la trata. El artículo 2 ter manda a los poderes públicos promover la plena integración de los extranjeros en un marco de convivencia de identidades y culturas diversas sin más límite que el respeto a la Constitución y la ley; considera factores esenciales de integración la escolarización en la edad obligatoria, el aprendizaje de las lenguas oficiales y el acceso al empleo; y prevé un plan estratégico plurianual y un fondo estatal para la integración. El artículo 3 establece como criterio interpretativo general que los extranjeros ejercitan los derechos que les reconoce la ley en condiciones de igualdad con los españoles.
Claves para el examen
- Migrante internacional (ONU, a efectos estadísticos): cualquier persona que ha cambiado su país de residencia.
- Saldo migratorio = inmigrantes menos emigrantes.
- Causas: económicas, familiares, de estudio, conflictos y persecución, y ambientales o climáticas.
- Factores de expulsión y de atracción: Ravenstein (1885) y Lee (1966).
- Tipos: interiores o internacionales; temporales o permanentes; voluntarias o forzosas; regulares o irregulares.
- Refugiado (Ginebra, 1951): cinco motivos de persecución: raza, religión, nacionalidad, grupo social y opiniones políticas.
- Desplazado interno: huye sin cruzar una frontera internacional.
- Efectos en origen: remesas y fuga de cerebros; en destino: mano de obra y rejuvenecimiento.
- Trata de seres humanos (art. 177 bis CP) no es lo mismo que la ayuda a la inmigración irregular (art. 318 bis CP).
- ONU 2024: casi 304 millones de migrantes internacionales, en torno al 3,7 % de la población mundial; el 48 %, mujeres.
- INE, 1-7-2026 (provisional): 49.801.559 habitantes; 7.437.543 extranjeros; 10.291.807 nacidos en el extranjero.
- Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular: Marrakech, 2018; meta 10.7 de los ODS.
- Integración: proceso bidireccional; distinto del asimilacionismo y del multiculturalismo.
- LO 4/2000, art. 2 ter: escolarización, lenguas oficiales y empleo, factores esenciales de integración.
Truco
Para los motivos del refugiado usa «RaReNa-GO»: Raza, Religión, Nacionalidad, Grupo social y Opiniones políticas. Y para no confundir cifras del INE: extranjeros (7,4 millones) son menos que nacidos fuera (10,3 millones), porque muchos nacidos fuera ya son españoles.
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