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Tema 32: Geografía humana, demografía y medio ambiente

Dirección General de la Policía (Ministerio del Interior) · Policía Nacional · Escala Básica, categoría de Policía

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Epígrafe oficial

Concepto de geografía humana. La ciudad, corrientes de estudio de la misma. Población, estructura y grupos sociales. La demografía: densidad demográfica, tasas de natalidad y mortalidad, crecimiento vegetativo. La sociedad de masas. Contaminación y protección del medio ambiente.

Resumen

La geografía humana es la rama de la geografía que estudia las sociedades humanas en su relación con el espacio: cómo se distribuye la población, dónde y cómo se asienta, qué actividades económicas desarrolla y cómo organiza política y culturalmente el territorio. Se divide en ramas como la geografía de la población, la urbana, la rural, la económica, la política y la cultural. A diferencia de la geografía física (relieve, clima, aguas), pone a las personas en el centro, y por eso se apoya en la demografía, la sociología y la economía.

La ciudad. No hay una única definición: se usan criterios numéricos (tradicionalmente, en las estadísticas españolas, se consideraba urbano el municipio de más de 10.000 habitantes), funcionales (predominio de las actividades industriales y de servicios frente a las agrarias), morfológicos (alta densidad y edificación continua y en altura) y sociales (un modo de vida propio, más anónimo y especializado). Su morfología se estudia a través del plano, que puede ser irregular, ortogonal o en cuadrícula, radiocéntrico o lineal; de la trama (abierta o cerrada); de la edificación; y de los usos del suelo. En su estructura interna suelen distinguirse el casco antiguo, los ensanches y la periferia. Cuando la ciudad desborda su término municipal aparecen el área metropolitana, la conurbación (unión de varias ciudades que crecen hasta tocarse, término de Patrick Geddes) y la megalópolis (sucesión de áreas metropolitanas, estudiada por Jean Gottmann en 1961). Según Naciones Unidas (revisión de 2018 de las perspectivas de urbanización), el 55 % de la población mundial vivía en áreas urbanas y se prevé que sea el 68 % en 2050.

Corrientes de estudio de la ciudad. La Escuela de Chicago, con Robert E. Park y Ernest W. Burgess («The City», 1925), creó la ecología urbana, que explica la ciudad como un ecosistema con competencia por el espacio, y el modelo de zonas concéntricas en torno al centro de negocios. Después llegaron el modelo sectorial de Homer Hoyt (1939), según el cual la ciudad crece en sectores a lo largo de las vías de comunicación, y el de núcleos múltiples de Chauncy Harris y Edward Ullman (1945). Walter Christaller (1933) formuló la teoría de los lugares centrales, sobre la jerarquía de las ciudades según los servicios que prestan. En la segunda mitad del siglo XX se sumaron la geografía cuantitativa, la radical o marxista, centrada en la desigualdad y la segregación, y la humanista y de la percepción, que estudia cómo viven e imaginan la ciudad sus habitantes (Kevin Lynch, «La imagen de la ciudad», 1960).

Población, estructura y grupos sociales. La estructura de la población es su composición por edad y sexo, que se representa en la pirámide de población: progresiva o expansiva (base ancha, mucha natalidad, propia de países en desarrollo), estacionaria y regresiva (base estrecha y cúspide ancha, propia de poblaciones envejecidas como la española). Se suelen usar tres grandes grupos de edad: jóvenes (0-14 años), adultos (15-64) y mayores (65 y más). La estructura económica distingue población activa (ocupada y parada) e inactiva, y los sectores primario, secundario y terciario. La estructura social agrupa a la población en grupos o estratos según su posición económica, profesional o educativa.

La demografía estudia el tamaño, la estructura y la evolución de las poblaciones humanas. Sus indicadores básicos: la densidad de población es el número de habitantes por kilómetro cuadrado; la tasa bruta de natalidad es el número de nacimientos en un año por cada mil habitantes (en tanto por mil); la tasa bruta de mortalidad, el número de defunciones en un año por cada mil habitantes; el crecimiento vegetativo o natural es la diferencia entre nacimientos y defunciones (su tasa es la de natalidad menos la de mortalidad); y el crecimiento real o total suma al vegetativo el saldo migratorio. La tasa de mortalidad infantil cuenta las defunciones de menores de un año por cada mil nacidos vivos, y el indicador coyuntural de fecundidad es el número medio de hijos por mujer; con unos 2,1 hijos se asegura el reemplazo generacional.

Datos de España (INE, Movimiento Natural de la Población 2024): se registraron 318.005 nacimientos, un 25,6 % menos que en 2014; el número medio de hijos por mujer bajó a 1,10; la edad media a la maternidad fue de 32,6 años; la mortalidad infantil fue de 3,04 por mil; la esperanza de vida al nacer alcanzó 84,01 años; y el saldo vegetativo fue negativo, de −116.056 personas, es decir, hubo más defunciones que nacimientos. Aun así, la población crece por la inmigración: a 1 de julio de 2026 residían en España 49.801.559 personas (dato provisional), el máximo de la serie. En el mundo, según la ONU, la fecundidad media es de 2,3 hijos por mujer (2024) y el 15 de noviembre de 2022 la población mundial alcanzó los 8.000 millones.

La sociedad de masas. Es la sociedad que surge entre finales del siglo XIX y el siglo XX con la industrialización, la urbanización, la alfabetización, el sufragio universal y los medios de comunicación de masas (prensa, radio, cine, televisión y hoy Internet). Sus rasgos son la producción y el consumo en serie, la cultura de masas, la estandarización de gustos y hábitos, el anonimato en las grandes ciudades y la influencia de la opinión pública y la publicidad. Gustave Le Bon («Psicología de las masas», 1895) estudió cómo el individuo cambia su conducta dentro de una multitud, y José Ortega y Gasset («La rebelión de las masas», 1930) describió al «hombre-masa». Para la seguridad pública, este fenómeno se ve en los grandes eventos, las concentraciones y la difusión masiva de información y desinformación.

Contaminación y protección del medio ambiente. La contaminación es la introducción en el medio de sustancias o energía que alteran su calidad y dañan la salud o los ecosistemas: atmosférica (gases y partículas, con efectos como el aumento del efecto invernadero o la lluvia ácida), de las aguas (vertidos), del suelo (residuos), acústica, lumínica y radiactiva. El artículo 45 de la Constitución reconoce a todos el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado y el deber de conservarlo, y prevé sanciones penales o administrativas y la obligación de reparar el daño. En el plano internacional, el Acuerdo de París (2015), en vigor desde el 4 de noviembre de 2016, busca limitar el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2 °C y hacer esfuerzos para que no pase de 1,5 °C.

Delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente (Código Penal, título XVI, capítulo III). El artículo 325 castiga con prisión de seis meses a dos años, multa de diez a catorce meses e inhabilitación especial de uno a dos años a quien, contraviniendo las leyes protectoras del medio ambiente, provoque emisiones, vertidos, radiaciones, extracciones, ruidos, vibraciones o depósitos que causen o puedan causar daños sustanciales a la calidad del aire, del suelo o de las aguas, o a animales o plantas; si pueden perjudicar gravemente el equilibrio de los sistemas naturales, la prisión es de dos a cinco años, y en su mitad superior si hay riesgo de grave perjuicio para la salud de las personas. El artículo 326 castiga la gestión ilegal de residuos; el 327 impone la pena superior en grado si la actividad es clandestina, se desobedecen órdenes de la autoridad, se falsea información, se obstaculiza la inspección o hay riesgo de deterioro irreversible o catastrófico; el 329 castiga a la autoridad o funcionario que informe favorablemente licencias manifiestamente ilegales o silencie infracciones; el 330 a quien dañe gravemente un espacio natural protegido (prisión de uno a cuatro años); y el 331 rebaja la pena en un grado si los hechos se cometen por imprudencia grave.

Claves para el examen

Truco

Para el crecimiento de la población piensa en una cuenta bancaria: los nacimientos son ingresos y las defunciones, gastos (el saldo es el crecimiento vegetativo); luego suma las transferencias de fuera, los inmigrantes menos los emigrantes, y tendrás el crecimiento real. España hoy: la cuenta vegetativa está en números rojos, pero las transferencias la dejan en positivo.

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